La integrante del programa Otro día perdido, Evelyn Botto, compartió en sus redes sociales los detalles del cambio de hábitos que encaró para priorizar su salud y bienestar físico.

Según relató la comunicadora, el punto de inflexión ocurrió tras sufrir un mes continuo de acidez estomacal severa, una dolencia que la obligaba a tomar varios antiácidos por día y le impedía conciliar el sueño de manera normal. Ante la persistencia del cuadro y la angustia que le provocaba el malestar, decidió solicitar ayuda profesional para modificar su alimentación.

El problema de salud que encendió la alarma

El episodio de malestar digestivo generó una fuerte alarma en la artista, quien confesó que la desesperación la llevó a pensar que atravesaba un estado de salud crítico. En medio de esa situación, contactó a la nutricionista Fiorella Vitelli, con quien había trabajado previamente en el ciclo radial Perros de la calle, para explicar la intensidad de los síntomas. Como medida inicial, la especialista le indicó realizar una prueba de tres días centrada en suspender el consumo de café, azúcar, harinas refinadas y gaseosas, e incrementar de forma notable la ingesta de agua.

Al notar una mejoría inmediata en la digestión y en el descanso nocturno, Botto decidió sostener esas modificaciones y profundizar el tratamiento. Con el acompañamiento de la profesional, la locutora logró reducir 15 kilos en el último año, complementando la reeducación alimentaria con el hábito de dormir ocho horas diarias, consumir dos litros de agua y sumar suplementos sugeridos.

El huevo al desayuno y la reeducación de las mañanas

Entre las pautas principales aprendidas durante el tratamiento, la conductora destacó la reestructuración completa de sus mañanas. Por indicación de su nutricionista, Botto comenzó a romper el ayuno consumiendo huevo en lugar de harinas o alimentos dulces, con el objetivo de evitar los picos drásticos de glucosa en sangre a primera hora del día. Según explicó la artista, la regla de oro que incorporó consiste en garantizar que lo primero que ingrese al organismo sea de alto valor nutritivo.

Esta mirada le permitió encarar el proceso sin la rigidez o la culpa que suelen acompañar a las dietas restrictivas tradicionales. Bajo la premisa de que no se trata de alcanzar una perfección inalcanzable sino de hacer las cosas un poco mejor cada día, la comunicadora remarcó que cada pequeño hábito positivo suma al bienestar general.

El componente emocional y la importancia del acompañamiento

Más allá del aspecto estrictamente nutricional, la locutora hizo hincapié en la dimensión emocional que rodea a la alimentación. En ese sentido, reveló que a lo largo de su vida tendió a tapar situaciones complejas o personales a través de la comida, un patrón sobre el cual reflexionó a partir del recuerdo de su madre fallecida. Por esa razón, valoró el sostén afectivo y la contención que encontró en su nutricionista durante todo el proceso.

Finalmente, frente a las críticas o cuestionamientos que suele recibir en redes sociales sobre su cuerpo y su decisión de bajar de peso, la artista reafirmó su autonomía sobre sus elecciones de salud. Además, envió un mensaje a sus seguidores instando a no encarar tratamientos de descenso de peso en soledad, remarcando la importancia indispensable de contar con el acompañamiento de profesionales capacitados.